Transhumantes: 12NA y Greenpeace lanzan fashion film para promover sostenibilidad

12NA se une a Greenpeace para transformar banderas y pendones usados en un fashion film, como parte de la campaña #exigealternativas, buscando concienciar sobre el impacto ambiental de la industria textil y promover un consumo sostenible.

En el marco de una colaboración con Greenpeace, desde Docena participamos en la creación de un fashion film que visibiliza el potencial de las banderas y pancartas en desuso como materia prima para una moda comprometida con el planeta. Esta intervención textil no es solo una estrategia estética: es un gesto radical que transforma residuos en relato, consignas en prendas, y protesta en práctica.

La acción se enmarca dentro de la campaña de Greenpeace por una transición justa y circular en los modos de producción y consumo de alimentos, vestimenta y objetos. A través de esta alianza, buscamos demostrar que el diseño puede ser una herramienta política, pedagógica y regenerativa.

En el centro del fashion film, viejas banderas de marchas y acciones directas —portadoras de historia, lucha y memoria colectiva— son resignificadas como textiles que vuelven al cuerpo, esta vez como prendas que hablan. Cada corte, cada costura, se convierte en una forma de reciclar el mensaje y mantener viva la exigencia por un cambio estructural.

El trasfondo es urgente: el modelo de fast fashion ha convertido la ropa en un bien desechable. Según datos de la ONU, la industria textil contribuye al 10% de las emisiones globales de carbono, es la segunda más contaminante del agua a nivel mundial, y solo recicla el 1% de la ropa producida. Las consecuencias son devastadoras: toneladas de residuos, explotación laboral y consumo excesivo de materias primas.

Este fashion film, junto a una charla educativa organizada con Greenpeace, invita a repensar no solo qué vestimos, sino cómo lo vestimos y por qué. Nos urge transitar desde el descarte hacia la circularidad, desde la moda efímera hacia la moda con memoria.

Desde Docena, seguimos hilando colaboraciones que cruzan arte, activismo y conciencia material. Porque vestir también puede ser una forma de protesta. Y una pancarta rota no es basura: es el primer paso para volver a empezar.

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