Durante las últimas dos semanas, el equipo de Docena Santiago ha estado completamente inmerso en una serie de acciones destinadas a visibilizar y afinar la comunicación de nuestro proyecto integral de sustentabilidad y economía circular. En el corazón de este impulso se encuentra Natalia Cerda, quien forma parte activa de nuestra residencia creativa, aportando mirada, gráfica y sensibilidad al proceso.
Desde el 8 de mayo, el equipo —compuesto por Mechi, Marian, practicantes y homies— trabaja con entusiasmo en el taller-tiendita, revisando cada rincón con ojo crítico. Una de las primeras acciones fue identificar áreas de mejora dentro del espacio físico y conceptual de la tienda, para luego convertir esas observaciones en material gráfico claro, bello y potente.
Uno de los focos ha sido el desarrollo de una infografía detallada —codiseñada junto a una de nuestras practicantes— que explique de forma accesible el complejo entramado que es el modelo circular de Docena. Este artefacto visual será parte central de un mural informativo actualmente en diseño, que se instalará en un lugar visible de la tienda. La idea es que lxs visitantes puedan entender, casi de un vistazo, cómo operamos: desde el suprareciclaje hasta la producción artesanal, desde la educación hasta el código abierto.
La intervención se complementará con mensajes gráficos diseminados por la tienda, generando un circuito narrativo que acompañe el recorrido de quien entra. Paralelamente, se está trabajando en el rediseño del cartel exterior, donde hoy cuelga una icónica cabeza de elefante, símbolo de nuestra memoria visual y mutabilidad estética.
Además, Natalia se ha sumado a una nueva línea de trabajo junto a Mariano: diseñar gráficas para cuatro marcas locales emblemáticas de Valparaíso —como Helados York y el Cinzano— con el objetivo de intervenir el imaginario cotidiano con mensajes sobre consumo responsable y sostenibilidad, en un lenguaje visual cargado de humor y crítica.
Fuera del taller, el equipo participó también en el lanzamiento de una serie de microdocumentales de arte contemporáneo chileno en el MAVI, proyecto para el cual Docena diseñó la gráfica y la web, integrando así nuestras prácticas al ecosistema cultural más amplio.
A medida que avanza la residencia, el tiempo corre veloz, pero el ritmo colectivo se siente fértil y lleno de propósito. Natalia, con su trazo firme y su disposición generosa, ha tejido vínculos, abierto caminos visuales y multiplicado las formas de narrar lo que hacemos. Desde Docena, celebramos su presencia como una puntada precisa en este telar que sigue creciendo.
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