En el verano de 2012 emergen Los Kusiclos, figuras híbridas que combinan el imaginario del kusillo andino con la práctica contemporánea del ciclismo urbano. Este experimento visual y conceptual creado por Docena explora el cuerpo como motor, la autopulsión como forma de autonomía, y el diseño como una herramienta política.
El principio que los guía es claro: usar el cuerpo como medio legítimo de transporte. Para Docena, eso significa recurrir no solo a los propios músculos, sino también a los recursos simbólicos, afectivos y materiales del entorno inmediato. Es un manifiesto contra la dependencia del consumo fósil, y a favor del movimiento autogestionado.
En su primer gran relato, titulado “Los Kusiclos y el Sagrado Encuentro del Cóndor”, los personajes enfrentan un desafío geográfico y mítico: la cordillera de los Andes. Al no poder cruzarla por sus propios medios, convocan al Sol-Cóndor, símbolo de sabiduría ancestral, que desciende a brindarles el impulso necesario para superar el obstáculo. Se trata de una metáfora sobre los límites que impone el sistema y el poder de la imaginación para traspasarlos.
La historia fue documentada en un mini documental que mezcla registro real, ficción, vestuario y música en movimiento. A través de este dispositivo audiovisual, Docena propone una narrativa sobre la resistencia, la observación y la acción como formas de transformación colectiva.
Los Kusiclos no son sólo personajes: son una declaración. Una forma de ver el territorio desde el cuerpo en movimiento. Un ejercicio de diseño expandido que nos recuerda que a veces, para avanzar, hay que pedalear disfrazado, invocar al sol y reinventar el camino.






























