La Ruta de la Ropa Usada: Viaje por Suramérica

Explorando la ruta de la ropa usada: de las donaciones en países consumidores a mercados de Sudamérica.

A principios de 2017, un grupo de recicladores de moda emprendió un viaje al norte de Argentina, con el objetivo de rastrear el origen de la ropa usada del mundo y cómo llega a Sudamérica. Como parte integral de esta aventura, Chile desempeñó un rol crucial.

El grupo volvió recientemente de Atalaya, una experiencia que los dejó asombrados por la proporción y escala del puerto de los containers que funciona sin cesar, día y noche. Los contenedores transportan ropa donada de los países más consumidores del mundo, y son verdaderos tesoros para los recicladores.

Durante su tiempo en Chile, el grupo buscó comprar un bulto de camisas, pero en su búsqueda, descubrieron que la ropa viene clasificada por tipo de prenda, calidad y origen, y se distribuye en tiendas especializadas donde los vendedores compran para revender. Describieron con emoción el momento de apertura de estos paquetes, donde literalmente llueven unas 160 prendas.

Además del método de compra a granel, el grupo exploró las ferias para seleccionar individualmente las piezas. Visitaron la feria de El Belloto y la de Av. Argentina, donde conocieron a mujeres que se dedican a las camisas. Esta labor no es fácil, pues las vendedoras enfrentan largas jornadas de trabajo en todos los climas, cargando kilos de prendas.

Las ferias se describieron como lugares mágicos, donde nunca se sabe qué joya se puede encontrar. María y Verónica, dos comerciantes locales, fueron clave para descubrir telas increíbles y etiquetas que llevan a un viaje por el mundo.

En un intercambio con Mechi y Marian, el grupo descubrió diferencias marcadas entre los mercados de ropa de segunda mano en Argentina y Chile, siendo este último un país donde las prendas usadas son valoradas por su calidad y abundancia.

Se hizo hincapié en que, en Argentina, no está permitido el ingreso de bultos de ropa, por lo que, después de ser seleccionada y filtrada en Chile, la ropa pasa por Bolivia y el norte del país, para finalmente llegar a Buenos Aires. La calidad y cantidad de las camisas que llegan a Argentina son incomparables, según los recicladores, quienes planean aprovechar esta oportunidad para adquirir material para trabajar a su regreso.

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