En la ciudad de Linares, ubicada a cuatro horas al sur de Santiago y con una población de 90.000 habitantes, tuvo lugar uno de los proyectos más significativos en la historia de Docena: la Residencia de Arte Colaborativo 2018/2019, desarrollada bajo el alero del Programa Nacional de Cultura de Chile.
Conocida por ser una ciudad de paso hacia los grandes destinos del sur, Linares se convirtió en esta ocasión en territorio protagonista, en escenario y materia prima de una propuesta que buscó intervenir la cultura local desde el textil, la colaboración y la imaginación compartida. El proyecto, titulado Co-Ser-Aquí, fue una residencia de creación y mediación cultural que reunió a artistas, diseñadores y habitantes de la zona en un gesto colectivo de exploración e intercambio.
Durante varias semanas, trabajamos desde la noción de “upcycling cultural”, desarmando, reimaginando y recomponiendo los símbolos, códigos y relatos que componen el paisaje cotidiano de Linares. Lo hicimos caminando la ciudad, conversando con sus habitantes, recolectando objetos, materiales y memorias. En ese cruce nació una estética agrourbana: una mezcla entre la herencia rural del territorio y los lenguajes contemporáneos del hip hop, la moda, el reciclaje y la crítica al consumo de estatus.
El resultado fue una colección de vestidos y accesorios, confeccionados mediante procesos colaborativos y afectivos, que resignificaron textiles tradicionales y los tensionaron con elementos del streetwear, la cultura visual digital y la apropiación simbólica de los emblemas locales.
La residencia fue registrada en un mini documental que hoy funciona como archivo vivo, testimonio de lo que fue y semilla para lo que podría ser. Más allá del cierre formal del proyecto, el espíritu de Co-Ser-Aquí sigue activo en Linares y en cada uno de los espacios donde se comparte su experiencia: como una forma de hacer arte que no impone, sino que escucha, interviene y transforma.
Desde Docena, seguimos creyendo que coser aquí es, sobre todo, estar presentes con otros, con sus historias, sus materiales y sus ritmos. Agradecemos a Linares por abrirnos la puerta y ser parte de esta memoria en construcción.





































