En los primeros días de su residencia en Atalaya432, el fotógrafo estadounidense Brett Anderson ha iniciado un proceso de investigación sensorial y territorial, combinando exploración digital, caminatas por los cerros, recorridos por ferias locales y gestiones cotidianas. Más que observar desde fuera, ha comenzado a habitar Valparaíso desde adentro, alejándose de la mirada turística que solía tener del puerto.
La ciudad se le ha revelado no solo como postal, sino como trama viva. Las caminatas diarias, los trámites domésticos y los recorridos por ferias como la de Avenida Argentina le han permitido trazar un nuevo mapa: uno en el que las calles, los servicios públicos y los objetos encontrados se integran a su proceso creativo.
En ese andar, Brett encontró un tesoro visual: antiguas enciclopedias ilustradas, con imágenes y texturas que alimentan sus ideas para el diseño de parches y elementos gráficos que dialoguen con el imaginario de la ciudad. En una reciente reunión con el equipo de Docena, compartió sus primeras ideas: una mirada hacia Valparaíso que evite clichés, combinando marcas locales, fauna urbana, música del territorio y referencias orientales para construir un homenaje visual desde lo inesperado.
Uno de los vínculos más significativos de este periodo ha sido con otro residente, con quien ha compartido no solo espacio, sino también cenas, conversaciones sobre misticismo, música y vida personal. Esta dimensión relacional ha sido clave para expandir su mirada y renovar su energía creativa.
Trabajar frente al mar, convivir con personas de distintas partes del mundo, estar rodeado de naturaleza y compartir el día a día con las mascotas del lugar han convertido esta residencia en una experiencia transformadora. Brett lo resume con claridad: hacía mucho tiempo que no se sentía tan inspirado.
Desde Docena, celebramos esta inmersión honesta, sensible y sin prisa. Porque en cada paseo, en cada descubrimiento fortuito, también se construye una forma distinta de mirar —y fotografiar— el mundo.






