En una reciente actividad artístico-cultural, desde Docena tuvimos el honor de presentar y compartir el concepto de Doceñar, una práctica que no solo resignifica objetos, sino que propone una nueva forma de habitar el tiempo, el cuidado y la memoria material.
Doceñar es el acto de rescatar, rejuvenecer y devolver a la vida objetos, prendas o materiales deteriorados, rotos o descartados, que alguna vez estuvieron cargados de QI —ese flujo vital que circula en todo lo que existe. A través de gestos de restauración, intervención y afecto, se propone activar nuevamente ese QI, reconectando la materia con su historia, su energía y su belleza.
Durante el evento, se afirmó que Doceñar es un proceso íntimo, atemporal y profundamente personal. No responde a modas, no pertenece a una década ni a una corriente estilística. Es, más bien, un modo de ver y tocar las cosas desde el respeto por lo que fue, y la posibilidad de lo que aún puede ser.
La jornada incluyó la presentación de una serie fotográfica de Matías Lucero, quien documentó con sutileza este arte de recolección, reparación y transformación. Sus imágenes capturan el antes y el después, pero sobre todo, el momento invisible en el que un objeto vuelve a respirar.
Para contextualizar el proceso, se realizó una charla abierta que exploró en profundidad la filosofía detrás del Doceñar: cómo el QI, incluso cuando parece perdido, puede ser reactivado; cómo el amor puesto en la restauración puede generar no solo nuevos objetos, sino nuevas formas de vincularnos con el mundo.
El evento culminó con la presentación de un mini-documental, que no solo mostró las técnicas y el proceso creativo, sino también el alma del acto de Doceñar: una danza entre el tiempo, las manos y la intención de sanar. Una oda visual a lo que se rompe, se encuentra y se reimagina.
Desde Docena, seguimos apostando por esta práctica como una herramienta de resistencia, espiritualidad cotidiana y transformación material. Porque Doceñar es cuidar lo que ya existe, y en ese gesto, imaginar futuros que no destruyan lo que tocan.


















































